Fisiología del guantazo

Luis Ferrer i Balsebre
Luis Ferrer i Balsebre EL TONEL DE DIÓGENES

OPINIÓN

BRIAN SNYDER | Reuters

03 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Mucho ha dado que hablar el soplamocos que le soltó Will Smith a Chris Rock, el presentador de la gala de los Óscar. No me gustan las ceremonias del cine tan melifluas, ñoñas, cansinas y cada vez menos relevantes, que han cristalizado en un formato totalmente previsible donde no puede faltar el cómico de turno con la obligación de hacer gracia y una constante actitud histriónica. Y digo cómico porque, a diferencia del humorista, el espectáculo de los cómicos es literal y carece de ironía. La ironía es la ternura de la inteligencia (Umbral dixit).

La evolución del cerebro humano pasó por varias fases, una reptiliana, otra de mamífero y finalmente a Sapiens, con lenguaje y capacidad de pensamiento reflexivo. Las emociones están registradas en la parte mamífera del cerebro y son previas al pensamiento; gracias a ellas pudimos sobrevivir en aquel mundo sin razones, donde el miedo, la ira, la atracción o el asco guiaron nuestros actos, consiguiendo sobrevivir sin poder pensar. Ahí quedaron grabadas para siempre y el cerebro humano solo puede controlarlas con el razonamiento y la educación.

Emoción viene del latín e-movere, que quiere decir «empujar hacia algo». Oímos un estruendo y saltamos antes de saber el motivo, nos sentimos atraídos por algo antes de saber porqué y atacamos en un momento imprevisible cuando se dispara la ira.