Aunque ahora mismo lo importante es poner fin al delirio en el que nos han metido, salvar vidas y acoger a los refugiados, podemos ir pensando que esta batalla está perdida. Porque en el pulso geopolítico que se libra por iniciativa de Vladimir Putin, Europa, ha sido ya derrotada. Cierto que Ucrania es la que va a sufrir las mayores consecuencias del disparate ruso, pero los demás países europeos padeceremos durante años, o décadas, los efectos de la ocupación. La jugada no le ha salido mal al zar rojo que ve cumplido su propósito de deteriorar el mayor proyecto de bienestar y libertad y debilitar su influencia en el mundo.
Dicen quienes lo conocen que, el que fue un mediocre miembro de la KGB, es inteligente y buen estratega. Por eso hay que pensar que la ocupación ucraniana va mucho más allá de una independencia soñada e impuesta por las armas de unos territorios que considera de su propiedad. Putin llega hasta aquí por los errores y ligerezas de Occidente, especialmente de Europa, en las últimas décadas. Y entiende que ha llegado el momento de dar visibilidad a su dominio. Y a su fortaleza.
Porque el proceso de unidad europeo no avanzó convenientemente. Somos la primera potencia económica del mundo pero carecemos de una política exterior definida, porque se la dejamos a los países miembros, y de la de defensa, que cedimos a la OTAN. Y aún peor. La política respecto a Rusia caminó a bandazos y en función de los intereses de cada país miembro, en cada momento.
Y ahora comenzamos a pagar los errores y despropósitos cometidos durante décadas. Pero lo seguiremos haciendo porque sea cual sea el resultado del conflicto, y no creemos que va a ser bueno, Europa perderá competitividad, se empobrecerá, pagará precios elevados por las energías, gastará más en armamento y sufrirá el coste de las sanciones. Además, los bancos no recuperarán las grandes cantidades de créditos concedidos a Rusia.
Pero los lamentos ya no sirven. La situación en la que nos encontramos es el resultado de una cadena de desaciertos, que no supimos enderezar. Europa fue incapaz de establecer acuerdos comerciales con Rusia, mientras aplaudió el permanente acercamiento de la OTAN a sus fronteras. Y todos estos errores los vamos a pagar. Porque Europa ha sido derrotada.