Paz, ¿qué tipo de paz?

roberto diz infante EN LÍNEA

OPINIÓN

BRENDON THORNE

Viendo las sobrecogedoras imágenes de la invasión rusa de Ucrania y el desamparo de este Estado soberano y de su población civil ante la pasividad de la comunidad internacional y de sus organismos multilaterales (ONU incluida, cuya utilidad vuelve a estar en cuestión), pienso que volvemos al pasado: a la ley del más fuerte, sin normas ni límites que respetar. Quizás creyésemos que tras la Segunda Guerra Mundial, la humanidad había encontrado un camino para evitar estas guerras. Pero no. Volvemos otra vez al matonismo unilateral en plena Europa, en este caso provocado por una gran potencia nuclear (Rusia) que hace gala de dicho poder y condiciona la reacción. Las respuestas iniciales de Occidente parecen insuficientes para conseguir el cese del ataque: sanciones económicas limitadas, con las que el agresor probablemente ya cuenta, mientras Europa sigue comprando el gas y petróleo rusos. Resultado: Ucrania se queda tirada, cuando es posible que tuviese otras expectativas de apoyos. ¿Somos conscientes del nuevo escenario?

 No podían faltar las respuestas de algunos colectivos habituales defendiendo la paz y el diálogo. Por supuesto que todos queremos la paz, pero ¿qué clase de diálogo puedes tener con un agresor que de repente te invade? Es como si te ataca un violador y en ese momento le pides paz y diálogo. ¿Alguien se cree que así vas a parar su ataque? Como no tengas la fuerza suficiente para responderle o no tengas a la policía cerca, a ver qué haces.

En Europa Occidental estábamos demasiado acostumbrados a guerras lejanas y a vivir cómodamente bajo el paraguas del policía mundial estadounidense, sin gran esfuerzo militar por nuestra parte. Parece que esos tiempos se han acabado, pues Estados Unidos ya abandonó ese papel. Me temo que tenemos que despertar y darnos cuenta de que un nuevo peligro está a nuestras puertas, por lo que tendremos que replantearnos muy en serio nuestra defensa e incluso nuestro tipo de vida, pues las sanciones van a afectar a nuestra economía. ¿Se acuerdan de aquella frase de un romano hace más de 1.600 años que dijo: «Si quieres la paz, prepárate para la guerra»?