Galicia tiene derecho a la queja

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

Rafael González

14 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Pensarán algunos, por el título, que van a leer una nueva reivindicación de Tanxugueiras y lo injusto del resultado y del pérfido jurado. Podía ser. Pero no. Tampoco les voy a hablar de todo lo que nuestro país ha perdido a lo largo de los siglos por mor de políticas centralistas, estereotipadas y lacerantes. Desde los Reyes Católicos al general ferrolano todo ha sido, lacónicamente, la conjugación del verbo sustraer. Tampoco voy a recordar al maestro Rodríguez Castelao, que fue pensador al que hemos pensado poco, ni ninguna de sus magníficas concreciones de Galicia y los gallegos: la vaca ordeñada («Así quixeron sempre que fose a nosa terra»). Intentaré argumentar el título de este artículo partiendo de patrones del presente. Quiero decir que no preciso ir tan lejos, ni a las certezas de Castelao ni a los Reyes Católicos, para significar que nos tratan mal. Y que tenemos no solo el derecho, sino también el deber de quejarnos.

En mayo del 2021 los gallegos sentíamos un enorme orgullo por haber hecho lo correcto. Entonces el Tribunal Supremo estimaba el recurso interpuesto por la Xunta de Galicia por la «decisión unilateral» de no abonar una parte de la recaudación del IVA de diciembre de 2017. La cantidad sobrepasaba los 204 millones de euros. Entonces habían quedado 2.500 millones de euros sin pagar a las autonomías. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se había comprometido personalmente con el presidente Feijoo para sufragar lo que nos debían. No lo hizo. La Xunta agotó todos los plazos de diálogo. Y como el diálogo resultó infructuoso, recurrió a la vía judicial. Parece que fue ayer. Sin embargo ya han pasado algunos años. Pensamos que no volvería a suceder algo semejante. Y más después de contemplar cómo peregrinaba a Madrid el grupo provincial del PSOE de Ourense. No es broma. En noviembre del 2021 acometieron lo que ellos llamaron «Un millón de pasos por Ourense». Se trataba, en síntesis, de «visibilizar la política caciquil de Baltar», que le daba mucho a los ayuntamientos del PP y poco a los del PSOE. Pocas veces he contemplado una acción más perspicaz. Tanto que no sé si llegaron o no llegaron a Madrid. Todo un éxito.

Lamentando tanto los socialistas el reparto de Baltar (según la Asociación Transparencia Pública Dyntra, el presidente provincial más transparente de España) nunca imaginé que los fondos europeos se repartiesen como se están repartiendo. Y, todo hay que decirlo, gracias a la abstención de Vox y al apoyo de Bildu, que aprobaron el decreto que regula la ejecución de dichos fondos. Cuatrocientos cincuenta millones de los fondos de empleo que corresponderían a las comunidades autónomas, se los quedó el Gobierno. No solo eso. Ya ha comenzado a repartirlos. ¿Quién se los está llevando? Adivínenlo. Galicia tiene derecho a la queja.