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¡Ábrete, sésamo!

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

NUKI

16 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Llevo varios días entrando en casa sin abrir la puerta. No, no me cuelo por la ventana, ni tengo mayordomo, ni dejo la hoja entornada al salir... Simplemente, la puerta se abre sola. Cuando me propusieron probar la cerradura inteligente Nuki Smart Lock mi primer pensamiento fue negativo: ¿una cerradura conectada en un mundo lleno de ciberdelincuentes prestos a hackear cualquier dispositivo informático o digital? Pero los early adopters somos así de incautos y no me pude resistir.

El sistema de Nuki consiste en un pequeño aparato motorizado que se acopla al bombín existente —en el lado del interior de la vivienda—, en el que previamente dejamos colocada una copia de nuestra llave. Se comunica con el smartphone mediante una aplicación y permite bloquear y desbloquear la cerradura y también retraer el pestillo o resbalón, de modo que solo deberemos empujar la puerta para poder acceder a casa.

La configuración es sencilla y guiada paso a paso, lo que ya de por sí da confianza. Es necesario tener el Bluetooth activado y el móvil desbloqueado, y obviamente con batería, o nos quedaremos en la calle... A la hora de entrar podemos hacerlo deslizando un dedo por la pantalla, pidiéndoselo de viva voz al asistente del teléfono —es compatible con Apple HomeKit, Google Home, Amazon Alexa, IFTTT y otros— o sin necesidad de hacer nada: la función Auto Unlock detecta cuándo nos acercamos al hogar, gira la llave desbloqueando los bulones o la petaca que aseguran el cierre, y finalmente abre la puerta cuando estamos frente a ella. Si queremos salir y está bloqueada, basta con pulsar el pomo circular del dispositivo, que integra también un indicador luminoso de actividad. Desde el móvil podemos consultar el estado de la cerradura e incluso si la puerta ha quedado abierta, gracias a un sensor opcional. También es posible autorizar a un tercero a entrar, enviándole una invitación por email o WhatsApp.