Morirse por el mejor selfi

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas MIRA Y VERÁS

OPINIÓN

ANGEL MANSO

01 nov 2021 . Actualizado a las 22:30 h.

Cada semana se muere una persona en el mundo haciéndose un selfi. En eso nos hemos convertido, en seres obsesionados por conseguir la fotografía más extrema para que nos quieran con muchos likes. Un like es una muerte segura cuando se persigue una imagen al borde del abismo. Hay lugares marcados en el mapa con la señal del terror: las cataratas del Niágara, el charco del Burro o el cañón de Glen son un destino de muerte para miles de personas que paradójicamente buscan la inmortalidad en una foto. No les llega con viajar para disfrutar por el mero placer de hacerlo, sino que se ven obligados a asumir el riesgo de subirse al acantilado más alto, a las zonas más peligrosas, o a rodearse de los animales más salvajes. Los selfis son más que un autorretrato, son ahora la muestra de que vivimos al filo de la idiotez. Y que ya no nos importa ni nuestra propia vida si es a cambio de que al otro lado haya un corazón palpitando en una red social, un «me gusta tu muerte», aunque sea por imbécil. España es el sexto país del mundo en ese ránking que dice que nos morimos por hacernos el mejor selfie, el trono lo tiene la India, donde ya han fallecido más de cien personas por este absurdo de asumir un riesgo para salir guapo en donde nadie lo espera, por demostrar que tenemos el valor del sinsentido. Así es nuestra foto fija: alguien morirá esta semana por buscar un like.