El polvorín de las pensiones

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

Sandra Alonso

29 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

No estoy nada seguro de que Mariano Rajoy le haya hecho un favor a Pablo Casado al ponerle «deberes» para cuando sea presidente. Le dijo que al PP siempre le toca reconstruir lo que los socialistas han destruido, pero a continuación le anunció que tendrá que reformar las pensiones, «no te va a quedar otra» y que por eso le harían una huelga, se entiende que general. Creo que no le hizo ningún favor a Casado, porque, si no faltaran dos años para las elecciones, les habría regalado la campaña a Pedro Sánchez y a todos los que sostienen a este Gobierno: «Casado viene a recortar las pensiones». Ya me imagino medio país cubierto con esa pintada o con ese cartel.

Si hay algún sector sensible, es el de los pensionistas. Hay miedo a que el sistema público de pensiones no sea sostenible y, como hay ese miedo, cualquier palabra que se diga provoca llamaradas en la hoguera de la opinión pública. Fijaos en lo último que ha ocurrido: el ministro Escrivá habló de un cambio cultural para que los españoles situados entre los 55 y los 75 años de edad puedan trabajar más, no estuvo muy acertado en su exposición y fue entendido como que estaba pensando en ampliar la edad de jubilación a los 75 años. Hasta su compañera Yolanda Díaz, con quien tanto habla, entendió algo parecido, porque se precipitó a pedirle «prudencia», como si Escrivá hubiese adelantado intenciones que todavía no se pueden confesar.

Antes de eso, Gobierno, patronal y sindicatos firmaron un primer pacto de reforma de pensiones que todos ellos celebran, pero los pensionistas no. Han convocado multitud de manifestaciones de protesta, y entre ellas una masiva en Madrid y otra simbólica ante el Parlamento Europeo. Están preocupados por la inflación, aunque se suba la pensión de acuerdo con el IPC, porque el coste de la vida corre más que sus pensiones. Y, sobre todo, viven en la desconfianza. Se han lanzado tantas dudas sobre la viabilidad del sistema, se anda con tantas vueltas sobre el período de cotización, el castigo a la jubilación anticipada y otras alegrías de los discursos políticos, que es prácticamente imposible convencerles de que todo va por buen camino.