A conciencia

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

Carlos Ramírez | Efe

25 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Dice la ministra Irene Montero que hay que blindar el derecho al aborto frente a los tremendos ataques que padece, empezando por la objeción de conciencia de los médicos que se niegan a practicarlo. El blindaje consiste, por tanto, en prohibir el uso de la conciencia, que quedaría anulada o, como mínimo, externalizada. Es decir, se trata de privatizar el cuerpo y colectivizar la conciencia. Ofrezco un eslogan: «Mi cuerpo es mío y tu conciencia también». Ya hemos pasado por la frase «Los hijos no son de los padres» y ahora esto. La conciencia les parece reaccionaria porque chincha y dice qué está bien y qué mal sin que se le pregunte. Podemos domesticar la propia, adormecerla o ignorarla, pero a algunos no les basta: necesitan forzar también las ajenas. Ahora que cualquier menudencia alcanza el rango de derecho, resulta que no hay derecho a que los demás tengan conciencia y, menos aún, a que formen las de sus hijos. Porque para eso ya está… ¿Quién?

Anteayer se suicidó una señora que había pedido la eutanasia y encontró trabas. Empezó de inmediato la campaña: tuvo que suicidarse porque no la suicidaban. ¿Amenazarán con matarse quienes no consigan que los mate un médico con conciencia? Se ve que los argumentos pueden retorcerse mucho cuando no se atienen a la razón.

En el origen de los movimientos en favor de la eutanasia aparecen siempre los paladines de las limpiezas eugenésicas. También ha ocurrido a menudo con los ideólogos abortistas. Planned Parenthood, el principal proveedor de aborto industrial en Estados Unidos, oculta ahora a su fundadora racista, Margaret Sanger, precisamente por eso. Pero en Nueva York nacen menos niños negros que los que se abortan.