El periodismo es leña

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Javier Lopez | Efe

21 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El periodismo es acción o no es. El periodismo son noticias. Las noticias son la raíz del árbol del periodismo. De ahí nace todo. El tronco son las entrevistas, los reportajes, los testimonios, todo lo que ayuda a que el periodista cumpla con su profesión, que no es otra que darle voz a los protagonistas de las historias. Así de bello es este oficio. Te convierte en una esponja que se va empapando. Los periodistas especializados cada vez se cotizan más. Conocen hasta el detalle casi todo de lo suyo, pero un buen periodista sabe que siempre hay que escribir como si no se supiera nada. Del tronco de las historias nacen elementos que, con el periodismo web, están reviviendo: los análisis, las perspectivas, las cronologías, los álbumes de fotos, los vídeos, las diferentes maneras de entender una historia, los enfoques más diversos. Son las ramas que dan colorido al árbol. Y luego, en esas ramas, se posan los pájaros, que ponen su canto: los artículos de opinión, la música. El violín del árbol. Pero todo se origina en la raíz de las noticias.

Las noticias brotan de las fuentes. Las fuentes están en la calle. Así es que el periodismo es acción. Hay que ir a por las noticias. Mimar las fuentes. Dejar que hablen, ganarse su confianza para que la historia llegue al lector con todos sus detalles. Un periodista vale lo que sus fuentes, se ha dicho siempre.

Cuentan que la leña es una energía que calienta por triplicado: al cortarla, al cargarla y al quemarla. El periodismo es también leña. Pero no como creen muchos por dedicarse a dar leña o hacer leña del árbol caído. No. El periodismo es la única leña que no calienta tres veces, lo hace cuatro. Es energía por cuatro. Calienta cuando el periodista sale a la búsqueda de la noticia y tienta a sus fuentes. Calienta cuando las fuentes le dan la noticia y sabe que lo que está recibiendo es único. Calienta cuando se vuelve a la redacción y el periodista echa humo al escribirla, al teclearla, o al narrarla a un micrófono, como si le fuera la vida en ello. Y calienta por cuarta vez cuando sale publicada y está expuesta a los ojos de todo el mundo. Cuando revuelve a aquellos que la leen por los más variados motivos. Energía en combustión desde la fuente hasta la audiencia.