¿Elecciones en Venezuela en el 2022?

Germán Gorráiz López ANALISTA POLÍTICO

OPINIÓN

LEONARDO FERNANDEZ VILORIA | Reuters

12 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Tras la fachada neoliberal de la Alianza del Pacífico (AP) se escondería un refinado proyecto de ingeniería geopolítica diseñado por EE.UU. para dinamitar el proyecto político-integracionista representado por la Unasur e intensificar la política de aislamiento de los gobiernos progresista-populistas de la región (en especial de Venezuela, tras quedar huérfana del alma mater de la Revolución bolivariana, Chávez). Asimismo, otro objetivo sería finiquitar el proyecto integrador económico del Mercosur, proceso de integración económico creado en 1991 tras la firma del Tratado de Asunción entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, al que posteriormente se habría incorporado Venezuela como Estado parte, quedando Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Surinam y Guyana como Estados asociados. Dicha estrategia fagocitadora tendría como objetivos a medio plazo aglutinar el Arco del Pacífico para integrar además a Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá e incorporar por último al Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay)

La decisión de Maduro de confiscar la planta de General Motors fue vista por la Administración Trump como un atentado contra los intereses de las multinacionales estadounidenses. Exxon Mobil formaría parte de la Cuarta Rama del Gobierno de EE.UU., verdadero poder en la sombra que toma las decisiones en política exterior y a instancias del secretario de Estado estadounidense con Trump, Rex Tillerson, antiguo presidente y consejero delegado de Exxon Mobil, la revolución chavista ya fue declarada «enemiga peligrosa de EE.UU.».

Además, el acuerdo chino-venezolano por el que la empresa petroquímica estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo de 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco (considerado el yacimiento más abundante del mundo) sería un misil en la línea de flotación de la geopolítica global de EE.UU. (cuyo objetivo inequívoco sería secar las fuentes energéticas de China) y se plasmó en la implementación de sanciones contra Venezuela de los países que la circundan, para convertirla en «territorio asediado y presto para ser fagocitado».