Mujer fatal

Luis Ferrer i Balsebre
Luis Ferrer i Balsebre MIRADAS DE TINTA

OPINIÓN

Enrique Ponce, en una imagen del 2014 en la plaza de todos de Pontevedra
Enrique Ponce, en una imagen del 2014 en la plaza de todos de Pontevedra RAMON LEIRO

06 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Escribía Julio Camba acerca de la influencia nefasta que una mujer puede ejercer sobre el corazón y la economía de los hombres; se refería a una mujer de las de siempre, sin acrónimos ni matices. Esas mujeres de las que Camba hablaba son las que se titulan «mujeres fatales».

La mujer fatal no tiene porqué serlo aposta, pero lo cierto es que resultan fatales para quien se enamora de ellas, y mucho más fatales cuanto más avanzada es la edad del hombre y más temprana la de la mujer. Fue una de ellas quien acabó con los últimos tragos de Hemingway, por no retrotraerme a la bíblica Judit o la decisiva Mata Hari.

Las mujeres fatales son demoledoras para quien las pretende porque se convierten en un escotoma a través del cual no se percibe nada más. Se pierde todo y se hace cierta la enseñanza de Lacan al afirmar que el enamoramiento, consiste en dar lo que no se tiene a alguien que no existe. Una colisión nuclear entre el ideal del yo y el yo ideal (ambos inexistentes realmente).