Sánchez perdido en su laberinto

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

Juan Carlos Hidalgo

30 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Si viviera aún mi querido padre, que era tan sabio como escéptico, diría que las declaraciones de Sánchez y Aragonés, tras su reunión de ayer en la Moncloa, eran «plan acordado». Yo también lo creo así y estoy, por tanto, convencido de que no hay que caer en la ingenua tentación de mirar al dedo cuando aquel está señalando hacia la luna.

Sánchez y Aragonés solo tienen en común que los dos necesitan ganar tiempo: el primero para seguir en la Moncloa hasta que cambien las encuestas (si es que cambian) que dan ahora ganador de las generales al PP; y el segundo para conseguir que el plan de Iceta de hacer un referendo (que el ahora ministro ya defendió como líder del PSC) sea aceptado por Sánchez, quien, es sabido, gira con la misma facilidad que una veleta.

Entre tanto el presidente del Gobierno se ha metido, por su mala cabeza, en un endemoniado laberinto del que solo podría salir pagando un precio que se irá haciendo más insoportable cada día. Los separatistas le han cogido la vara de marear, pues, conscientes de que solo con su apoyo puede seguir en el cargo, han decidido seguir chantajeándolo hasta dejarlo como Dios lo trajo al mundo.