Pactos sucesorios: hablemos claro

Javier Gómez Taboada ABOGADO TRIBUTARISTA. SOCIO DE MAIO LEGAL

OPINIÓN

María Pedreda

17 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La prensa da cuenta de que en el Senado se ha introducido una enmienda que modifica el «Proyecto de Ley de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal» en lo que respecta a los pactos sucesorios, figuras civiles propias de Baleares, Cataluña y Galicia (aquí, en sus dos versiones: mejora y apartación) que permiten que los padres anticipen, ya en vida, la herencia a sus hijos. 

El texto, según salió del Congreso, alteraba muy sustancialmente el régimen fiscal de los pactos pues pretendía que, si los hijos venden aún en vida de los padres lo adquirido mediante el pacto, su valor de adquisición no sería el señalado en el propio pacto sino el originario por el que los padres adquirieron en su día. Así, los hijos pagarían el IRPF relativo a la plusvalía que los padres no tuvieron (pues se considera mortis causa; tanto por la normativa civil como por la tributaria, avalada esta -¡ya hace un lustro!- por el mismísimo Tribunal Supremo). 

Esa pretensión legislativa generó una gran controversia tanto a nivel político (las comunidades autónomas afectadas la vieron como una injerencia en sus competencias civiles) como a nivel técnico, pues los contribuyentes no cometen fraude alguno al realizar esos pactos (exentos de IRPF y con un benévolo tratamiento en el Impuesto sobre Sucesiones); se limitan a acogerse a una figura civil y a aplicar su régimen tributario. Malamente hay aquí fraude alguno…, de hecho, el propio legislador así lo reconoce pues «motiva» su pretensión no en tal fraude si no en la «baja tributación». Y, además, el texto emanado del Congreso afectaría a todas las ventas hechas desde el pasado 1 de enero, aplicando la retroactividad «impropia» (en la terminología del Tribunal Constitucional).