La demolición de la justicia

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

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10 jun 2021 . Actualizado a las 09:16 h.

Con relativa discreción se está colando un inquietante debate en la sociedad española: el Tribunal Supremo no está a la altura de las necesidades de este país. Como el Supremo es la última instancia judicial, resulta que toda la Justicia merece ser revisada. A pesar de lo discreto de la ofensiva, estamos ante el ataque más serio y peligroso al pilar fundamental al Estado de derecho. Se está creando un estado de opinión de origen separatista, pero ya instalado en otros ámbitos sociales. Estos son algunos de los puntos que hacen encender las alarmas:

1.- Una larga historia de reproches del nacionalismo catalán, como mecanismo de defensa ante las condenas por sus acciones delictivas, no solo por el procés. En múltiples ocasiones se consideró a la Justicia española como servil de los intereses del Gobierno, sobre todo en la etapa del Partido Popular. Se tiende a incluir a los tribunales entre los instrumentos más sofisticados de la represión estatal.

2.- La utilización del concepto «judicialización de la política» como perversión del sistema. Se trata de colocar el mensaje de que se encarga a los jueces -y los jueces aceptan- la solución de los problemas que las instituciones políticas no pueden resolver. Los tribunales se convierten así en una especie de falso gobierno a cuyos miembros el pueblo no eligió. Por lo tanto, no son democráticos.