Con esta factura no nos electrificamos

Fátima Fernández CON ENERGÍA

OPINIÓN

María Pedreda

Peajes, cargos, costes regulados, kilovatio hora, mercado libre, mercado regulado... Términos y conceptos todos que siguen resultando incomprensibles para el ciudadano de a pie, al que solo preocupa cuánto paga cada mes por el precio de la luz. Y el caso es que el nuevo modo de facturar la electricidad, por tramos horarios, que han ideado el Ministerio para la Transición Ecológica y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, no solo complicará todavía más la comprensión del recibo, sino que, además, lo encarecerá. Porque al consumidor le da igual que buena parte de lo que paga se llame peaje o cargo o costes regulados, le importa el resultado final. Y los nuevos tramos horarios nos obligarán a ser esclavos del reloj y a ser disciplinados en los hábitos para contener el gasto en electricidad. Un cambio quizá demasiado drástico que debería ofrecer alguna opción intermedia al consumidor. No parece razonable que quieran obligar a las familias a cambiar sus hábitos de consumo, así de repente, y que nos digan incluso a qué hora debemos planchar o poner la lavadora so pena de hachazo al bolsillo. Muchos no lo harán, o porque se despistan o porque simplemente no pueden.

Este diseño de factura está ideado, en teoría, para que nos electrifiquemos más, para que compremos un coche eléctrico, que instalemos aerotermia, en aras de desterrar los combustibles fósiles. Está bien, pero no parece que se vaya a conseguir mientras encender la luz sea un artículo de lujo.