Un francés

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

JAVIER BARBANCHO | Reuters

31 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Francés, a la francesa, hacer un francés, baraja francesa, chimenea francesa, mal francés, pan francés, rosa francesa, tortilla francesa. La mejor manera de vaciar de contenido una palabra es repetirla hasta que pierda el sentido. Pero es que a las personas francesas también les pasa estos días. A base de verlos en Madrid, en las terrazas de Madrid, en los memes de Madrid, en las calles de Madrid, ¿en los museos de Madrid?, están dejando de ser lo que eran para convertirse en otra cosa.

La anterior invasión francesa había sido en 1808 y algunos especulan desde entonces con el tipo de país que hubiese sido España si no hubiese regresado Fernando VII, para muchos el peor rey de la historia, un tirano incompetente que anuló la Constitución de Cádiz y restauró el absolutismo. La peripecia de aquellos años se saldó con la sección más épica, la de las clases populares que se sublevaron contra los ocupantes e inventaron la guerrilla, pero tras aquellos episodios de genio lo que pasó es que volvió el Deseado, al fin un indeseable.

De esta invasión de ahora llevamos hablando unas pocas semanas y sus soldados son diferentes pero arrastran con sus uniformes toda la semántica de Pandemia, cuya capacidad de desbaratar lo conocido alcanza a los gentilicios. Un madrileño era una cosa antes de viajar por España a lomos del covid, igual que aquellos ourensanos que llegaron a Sanxenxo tras el I Confinamiento eran distintos a los que durante décadas fueron utilizados para repoblar los arenales de la costa sur. Revisamos ahora el concepto de francés, para Ayuso un ser cultísimo que se ve impelido a visitar museos madrileños sin freno, y para los demás, chavales que llenan los baretos de Malasaña porque están abiertos mientras los del bulevar Voltaire están cerrados. Una misma historia y dos formas de contarla. Otra vez.