«Sky rojo»: Fugitivas en tacones


Como comer pipas van cayendo uno detrás de otro los capítulos de Sky rojo, una serie que fabrica un cóctel de adrenalina concentrada en dosis de veinte minutos a medio camino entre La casa de papel y Vis a vis para envolver en purpurina, celofán y gente guapa uno de los asuntos más difíciles de digerir de los muchos que la sociedad tiene pendientes con las mujeres y con el mundo en general: el de la prostitución. No es una prostitución oscura de cine social y esquina, sino barnizada de fucsia, bisutería y decoración art-decó para colarse en esa burbuja cromática de burdel verbenero que está exento de cumplir los derechos humanos más elementales y donde el que paga manda. Cómo no va a ser esto legal si ahí fuera hay un enorme neón rosa que lo anuncia, dice, no sin razón, el proxeneta que gestiona el negocio.

En cierto modo Sky rojo se aprovecha un poco de aquello mismo que critica, porque la huida frenética de tres chicas hermosas en tacones y microfalda garantiza el tirón televisivo de probada eficacia del márketing hipersexualizado. Pero también por ello funciona como un torpedo que impacta en un espectador que ha llegado hasta allí para pasar un buen rato. Los tiros, las persecuciones y las fantasías sexuales son el caballo de Troya infiltrado del que sale la voz de la conciencia para preguntarle a todo el que quiera escuchar: ¿te parece que todo esto es normal?

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

«Sky rojo»: Fugitivas en tacones