El intermedio de Pablo Iglesias


La nueva política quiere resquebrajar los moldes clásicos de la gestión pública, pero a veces parece afrontarlo más a base de símbolos que ventilando a fondo los altillos del sistema. Mirando más allá del desconcierto de la convocatoria electoral en Madrid y del doble salto mortal de Pablo Iglesias al dejar el Gobierno para disputarle el puesto a Díaz Ayuso, el enigma gestual por desentrañar está en averiguar qué nos quiso decir el todavía vicepresidente al conceder su primera explicación pública a El intermedio. No sé si podemos considerar el espacio de Wyoming programa humor o encajarlo en ese «infoentretenimiento» al que se agarró Rosa María Mateo para explicar por qué una tertulia matinal de TVE la realiza una productora privada.

Cualquier informativo tradicional le habría abierto las puertas en horario estelar al líder de Podemos, ya en campaña pero aún vicepresidente. Él, en cambio, eligió sentarse en una mesa donde la primera pregunta fue si tiene previsto presentarse también a Míster Universo, con ese pelazo. Sin inmutarse recondujo la conversación hacia donde le interesaba, con su tono pausado, para hablar de la misión que lo mueve, la de cicatrizar las heridas abiertas por la izquierda para combatir juntos a la derecha. Todo entre el matiz adusto de la encomienda y el chiste de decirle al presentador: «Yo en realidad me presento porque no te presentas tú».

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