Choque de populismos

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

PP MADRID

17 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La sorprendente decisión de Pablo Iglesias de abandonar la vicepresidencia de un país para aventurarse a ir a caer en un banco de la oposición de la Asamblea de Madrid abre una nueva fase en la política española. Porque simplifica sobremanera las opciones en las urnas el 4 de mayo. Y a partir de ahí, en las futuras consultas electorales en todo el territorio español.

Ya Díaz Ayuso aplicó el efecto reductor al establecer el falso debate entre socialismo o libertad, y horas después entre comunismo o libertad, pero quien realmente lo ha hecho efectivo ha sido el líder de Unidas Podemos con su candidatura. Su paso al frente significa una polarización cuyos efectos aún desconocemos, pero que sin lugar a dudas tendrá su prolongación en la política española.

Dejando a un lado razones de peso que hayan empujado a Iglesias, como la urgente necesidad de salvar UP tras los batacazos de Galicia y Euskadi, los problemas de Andalucía y las malas perspectivas de las encuestas; o la incomodidad que pudiera tener en el Gobierno de Sánchez y que se hacía evidente en los últimos meses, lo cierto es que su decisión reduce la contienda electoral a dos opciones. Díaz Ayuso o Pablo Iglesias. Derecha o izquierda. Los populismos frente a frente.

La justificación de que lo que le movió a presentarse, la unión de la izquierda para «impedir que la ultraderecha se apodere de nuestras instituciones», va a calar sin duda alguna entre el electorado más progresista, mucho del cual no veía en Ángel Gabilondo el perfil ideal para hacerle frente al tándem Díaz Ayuso-Miguel Ángel Rodríguez. Iglesias es el más capacitado para atizar la campaña, desquiciar a la presidenta madrileña y movilizar a sus detractores. Y viceversa. Enfrente tiene una copia de su proceder.

La confrontación está servida. Los populismos de derechas e izquierdas se van a ver las caras y van al choque con todas las armas. Sin concesiones, con crudeza; con descalificaciones, ataques y embestidas de todo tipo. Y uno tiene la sensación de que, precisamente en este momento, lo que menos necesitamos es que se le eche más gasolina al fuego.