Empresarios en el cole

Víctor Nogueira EN LÍNEA

OPINIÓN

MABEL RODRÍGUEZ

05 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Algunos de los mejores empresarios de Galicia están yendo a los colegios e institutos de su pueblo o barrio. Directivos de gran nivel y experiencia como Roberto Tojeiro (Gadisa), Carlota López (Aresa), Julio Simarro (Congalsa), Yago González-Babé (Babé y Cía), Antón Fonseca (Terras Gauda), Joaquín Pérez Bellido (Pérez Rumbao), Óscar Rodríguez (Espina y Delfín) o Pepe Castro (Servicio Móvil) comparten con las niñas y niños gallegos el valor y la importancia del emprendimiento. Se trata de una serie de clases maestras, tanto por parte de los escolares como de nuestros empresarios, en las que intentamos sembrar la semilla de la vocación empresarial.

Galicia está entre las autonomías con menor tasa de emprendimiento, por debajo de la media española y muy lejos de comunidades con otra cultura empresarial, como Cataluña

Galicia está entre las autonomías con menor tasa de emprendimiento, por debajo de la media española y muy lejos de comunidades con otra cultura empresarial, como Cataluña. Por los informes GEM (el Observatorio del Emprendimiento en España) sabemos que ahora mismo solo hay un 5,3 % de la población activa gallega involucrada en proyectos de emprendimiento frente, por ejemplo, al 8,3 % en Cataluña. Y sabemos también que tras los obstáculos transversales (acceso a financiación y políticas públicas de fomento de empresas), la educación y la formación son el primer problema señalado por los gallegos para no acometer un proyecto empresarial. De hecho, la mayoría alega el miedo al fracaso para no intentar desarrollar su propio negocio.

Nuestro proyecto ya ha llegado este curso a 433 estudiantes gallegos, con la colaboración de 10 colegios e institutos, el inestimable apoyo de sus profesores y directores y el impulso de  Afundación. Y esperamos llegar a más en próximas ediciones. Cada empresario expone a los escolares su experiencia, que se completa con una visita guiada de los chavales a nuestras fábricas y un concurso para que las niñas y niños diseñen su empresa ideal. La experiencia es impagable. Los niños se acercan a las empresas en las que trabajan sus padres, sus vecinos. Ponen cara y ojos a marcas e industrias que ven cada día en sus calles. Y aprenden a apreciar la contribución que las familias empresarias aportan a la sociedad gallega, familias que en la mayoría de los casos empezaron un proyecto con la misma incertidumbre y vocación que ahora queremos contagiarles.