Vamos en el mismo barco


El tránsito del «América, primero» al «América está de vuelta» tan solo ha requerido un durísimo y cuestionado proceso electoral y la polarización de la sociedad estadounidense. Pero, la implementación del proyecto electoral de Joe Biden va a resultar aún más difícil por los muchos retos que la actual situación mundial plantea tanto para EE.UU. como para el resto del mundo. Estamos inmersos en una pandemia global, a la que no estamos siendo capaces de poner freno debido a la lentitud del proceso de vacunación. Una lentitud derivada tanto de la avaricia de la industria farmacéutica como de las altas expectativas puestas en un sector no preparado para afrontar una producción a escala planetaria. Pero, además, el cambio climático, que tanto ha negado Trump, está poniendo en jaque nuestro modo de vida. La increíble ola de frío que está asolando Texas, el mayor Estado de la Unión, conocido por sus altas temperaturas, es la última evidencia de que ya vamos muy retrasados en la implementación de medidas eficaces. Por eso, la celebración de la primera reunión virtual del G7, bajo la invitación del británico Boris Johnson, ha versado sobre la necesidad de redoblar los esfuerzos ante los grandes retos a los que nos enfrentamos y ha permitido, no solo dar la bienvenida a Biden a los foros internacionales, sino que ha establecido el compromiso de las naciones más ricas para facilitar el acceso de las vacunas a las más pobres. Por una vez, más allá de las desigualdades políticas, sociales y económicas, se ha impuesto la realidad de que todos viajamos en el mismo barco, tanto en nuestra salud como la del planeta.

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