Confinamiento simulado y en diferido

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Sandra Alonso

29 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Insistió hasta la saciedad el ya ex ministro Salvador Illa en que las comunidades disponían de mecanismos para poder ordenar un confinamiento de la población, en el caso de que así lo decidiesen. «Las autonomías ya pueden decretar lo que otros países llaman confinamiento», repetía Illa al tiempo que decía estar reflexionando. Y todas ellas, también las del partido del ministro, le afearon la conducta y se mantuvieron firmes en la exigencia de una modificación de la legislación para poder aplicar la reclusión domiciliaria. En algunos casos protagonizando desagradables enfrentamientos.

Pero, por lo visto, Illa tenía razón. Debe de ser en lo único, pero la tenía. Porque el presidente gallego Núñez Feijoo ha legitimado al ex ministro apurando al máximo la normativa vigente y declarando un confinamiento de facto de toda Galicia. Llamémosle como queramos, pero si se cierra la hostelería, los centros de ocio y los gimnasios; si el comercio lo hace a las seis de la tarde, y solo se nos permite estar con convivientes, la situación no deja de ser un confinamiento. Eso sí, un confinamiento simulado y en diferido, que diría Dolores de Cospedal. Simulado, porque se disfraza de más restricciones. Y diferido, porque su entrada en vigor se anunció 34 horas antes y se puso en marcha semanas después de hacerse imprescindible.

Una vez tomada la decisión, reclamada por especialistas, científicos, sanitarios y todos cuantos saben algo de virus, y que ya han comenzado a aplicar tímidamente a distintas velocidades otras comunidades, nos queda la amargura de pensar que se pudo evitar este nuevo hachazo a la convivencia de no haber sido tan indulgentes en las pasadas semanas, empeñados en promover ese eslogan de campaña de «hay que salvar la Navidad». Todo indica que a estas alturas estaríamos en otra situación bien diferente. Y así lo certifican los expertos. Ahora nos piden un nuevo esfuerzo para «salvar todas as vidas que se poida» ante un ritmo de contagio «inasumible». La mayoría de la población ya estamos en eso; en salvar vidas. Desde hace tiempo. Pero vemos que no lo están quienes se resistieron y aún se resisten a un confinamiento. Aunque sea simulado y en diferido.