Gobernando para macacos


Al mismo tiempo en el que el candinistro Salvador, que ya es ganas de tener nombre, insistía en que las vacunas cogerán, ejem, «velocidad de crucero», unos macacos disfrutaban de un baño relajante en una fuente termal en Japón. La imagen es engañosa, pues diríase que los animales estén sufriendo, tal que si fueran humanos escuchando a Illa y el rapapolvo posconsejo de ministros de María Jesús Montero, siempre hiperbólica con sus «a destajo», «profesionales extraordinarios», «encomiable», «tiempo récord», «magnitud», «seguir trabajando», «la mejor de las propuestas» y «altura de miras». Es como si en lugar de hablar a ciudadanos esperando vacunas, calefactores, el dinero de los ERTE, los ministros se dirigieran a unos macacos ociosos. Es un hecho que la teoría de la evolución política hace aguas, y no termales: debería haber mejores políticos, pero ya ven. Al menos, estamos vacunados. No contra el covid, eso a saber cuándo: estamos vacunados contra el espanto.

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