Regresamos a Oriente


Cuando lean este articulo, estaremos llegando a nuestros reinos etéreos de un oriente imaginario. De regreso tras encontrar nuevos obstáculos que nos han impedido desfilar por las calles de las ciudades de España, y vernos recluidos en una cabalgata estática (ejemplo de contradicción dialéctica) que mas parecía que estuviéramos recluidos tras un muro de cristal en una atracción de feria.

Por momentos se apagaba el rastro de la estrella, lo que ponía nervioso a Gaspar, que como saben es especialista en astrología popular. Pero Baltasar y yo, encontramos el rumbo y llegamos sin problemas a nuestros destinos.

Solo Artabán, el cuarto rey mago que a finales del siglo XIX incorporó el escritor Van Dyke en un cuento que escribió para sus hijos, se encuentra perdido vagando por el mundo por culpa de un eclipse que lo confundió.

Hemos tenido todo tipo de obstáculos. En España han aparecido nuevos competidores como el olentzero que trabaja los regalos en el Pais Vasco, el apalpador que sale de los bosques gallegos para repartir juguetes o el tió de Nadal que nos hace la competencia en Cataluña.

Ya no estamos presentes ni en Portugal, o Francia y en la católica Italia, la Befanna, una bruja buena nos ha quitado el puesto.

Y que decir de ese orondo usurpador que aupado por una bebida que de proclama la chispa de la vida, se anticipa cada año, robándonos la Navidad, y en esta nueva cultura laica se declara santo en femenino para alborozo de las feministas, y heredero de San Nicolás, abreviando su nombre hasta convertirlo en Claus.

Estamos perdidos; no levantamos cabeza. Los animalistas han conseguido que nos prohíban cabalgar nuestros camellos y dromedarios. La cultura de lo políticamente correcto evita que a los pajes y palafreneros les preparen en los hogares copitas de anís y de coñac, que han sido sustituidas por batidos sin alcohol. Y no decimos nada de la escasez de carbón debido a la contaminación que produce, según dicen.

Lo hemos debatido entre los tres en el camino de vuelta. El mas optimista es Baltasar que asegura que las monarquías mágicas han sufrido vaivenes como estos a lo largo de la historia, y que es más peligroso competir con Amazon o Alibaba, con Internet, que reparten juguetes, móviles y artilugios electrónicos, todo el año.

Tenemos que sembrar ilusión, un gran plan de márketing que devuelva a los niños las capacidad de soñar, y que busquen en el cielo la estrella que nos guía cada Navidad.

Volveremos con mas fuerza el año próximo. Ya estamos llegando a nuestras casas de los reinos de la magia oriental.

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