Supersoldados

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

19 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Bajando hasta el susurro y con cara de «fíjate lo que hacen estos», me contaron hace veinte años que los estadounidenses estaban trabajando en la fabricación de soldados biológicamente mejorados. No me dieron muchos detalles, quizá porque los desconocían. De hecho, en esa época ya aparecían supersoldados en las películas. En Soldado universal (1992), por ejemplo. El jefe de los servicios de inteligencia, John Rattclife, escribió el día 4 en un artículo periodístico que los chinos están experimentando con humanos para crear combatientes con capacidades especiales en los ojos -infrarrojos y ultravioletas-, pero también auditivas y musculares. Y lo más temible: mediante implantes en el cerebro podrían conseguir comunicarse directamente con máquinas: con un ordenador o un dron.

Rattclife no dice lo de China en tono escandalizado, sino más bien como una manera de subrayar la amenaza que representa la gigantesca dictadura asiática. Estados Unidos anunció en 2018 que en torno al 2050 contarían con ese tipo de soldados. Podrían, quizá, desplegarlos ahora, porque ya disponen de la tecnología, pero no parece seguro: ¿podría el enemigo hackearlos?, ¿cómo se integrarían con tropas normales?, ¿cómo regresarían a la vida civil?, ¿qué significaría para su salud mental? Sin contar, claro, los gravísimos problemas éticos que suscita la fusión cerebro-máquina.

Pero los chinos no tienen por qué andarse con esas contemplaciones: les da igual. Copian la tecnología pero no los límites morales. De ahí la amenaza, de su falta de escrúpulos. Ni siquiera necesitarán una ley de eutanasia y suicidio asistido para los que hayan terminado el servicio militar o para los averiados.

@pacosanchez