El colapso de nuestra ética tradicional


La frase no es mía sino de Peter Singer, sin duda el bioeticista más polémico -y más vendido- de los últimos 30 años. Fue el vaticinio que hizo en un libro publicado en 1995. Acertó, no cabe duda. La ingeniería social lleva años funcionando a la perfección.

Lo curioso es que para resolver la pandemia del covid-19 no hemos tenido más remedio que echar mano de la vieja ética, la misma que denostamos y damos por superada por carpetovetónica. Así, palabras como obediencia, disciplina social, espíritu de sacrifico, bien común y otras más han vuelto a aparecer en el escenario público. La misma ética, por cierto, que nos alerta sobre los peligros de banalizar el problema ético de la eutanasia y que reclama de nosotros prudencia, mesura y deliberación.

PSOE y UP están imponiendo su verdad de las cosas, sin ningún rubor y pisando a fondo el acelerador. Porque si ya me parece absolutamente obsceno que esta ley salga adelante en plena pandemia, la crisis sanitaria más grave en los últimos 100 años, más horroroso todavía me resulta que se haya cerrado el paso en sede parlamentaria a la sociedad civil, esa a la que ellos dicen estar sirviendo con esta ley. No ha habido debate público, solo ruido partidista.

Ni Comité de Bioética de España, ni Organización Médica Colegial, ni Sociedad Española de Cuidados Paliativos han sido escuchados. ¿Será porque están en contra de la eutanasia con sólidos argumentos? Hay que reconocer que fue bastante más democrático José María Aznar, quien, a raíz de la muerte de Ramón Sampedro, abrió una comisión de estudio sobre la eutanasia en el Senado (1998- 2000), en cuya tribuna se expusieron los argumentos de todas las partes, con rigor y sosiego.

Me crujen las entrañas cuando oigo que esta ley nos hará más libres y más felices… que sitúa a España junto a los países más avanzados… ¿Qué son, entonces, Francia, Reino Unido y Japón, el furgón de cola de la modernidad y el paradigma de la infelicidad? No contentos con todo ello, se lamentan de que el texto aprobado no incluya a los menores y a las personas con un sufrimiento insoportable de origen psicológico por trastorno mental: no se preocupen que todo llegará, como bien sabemos los que hemos analizado la trayectoria del tema en Holanda, Bélgica y Luxemburgo.

Un tema que da para pensar es que la eutanasia se abre paso en países de matriz cristiana (protestante en unos casos y católica en los otros). ¿Por qué será? No lo tengo claro, y no he encontrado ningún estudio al respecto.

Lo que sí tengo súper claro es que esta ley nos roba lo más importante: la ilusión. Porque con ella vamos a tener eutanasia a disposición de todos pero cuidados paliativos y atención a la cronicidad solo para algunos. El mundo se vuelve cada vez más estúpido. Creo que fue Eduardo Galeano quien escribió: «Reían mientras segaban la rama sobre la que estaban sentados». No puedo callar: lo siento si alguien se molesta. Cuando escucho a Bach, presiento la eternidad: a ella me acojo.

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