Réquiem por Venezuela


Venezuela y España están unidas por lazos fuertes derivados de las indelebles huellas de la emigración que sufrimos miles de familias. También nos une una fecha, el 6 de diciembre, aunque por efemérides muy diferentes. En España celebramos el día de la Constitución que nos ha traído el mayor período de democracia, paz, libertad y prosperidad. En Venezuela celebran la victoria del chavismo, de la revolución bolivariana o del socialismo del siglo XXI, en palabras de Hugo Chávez, ganador de las elecciones del 6 de diciembre de 1998. Lo que el teniente coronel de paracaidistas no había conseguido en 1992 por las armas, lo consiguió entonces por las urnas. Exactamente 22 años después, el pasado 6 de diciembre, ganaba unas cuestionadas elecciones su sucesor, Nicolás Maduro. El desplome de la participación revela no solo el fracaso del régimen, sino también de una oposición fragmentada y cainita.

Los males que azotaban a la Venezuela prechavista, corrupción, desigualdad o crisis económica, se han agravado en la Venezuela chavista, con una de las peores crisis económicas de la historia, según el Fondo Monetario Internacional. Diferentes organismos independientes reportan datos catastróficos solo comparables a países en guerra: 96 % de hogares en situación de pobreza, un nivel de desigualdad superior a los de Zimbabue o el Congo, 98 % de impunidad en violaciones de derechos humanos, una pérdida del 70 % de la riqueza del país, caída del 80 % de la producción de petróleo y una emigración que podría llegar a los cinco millones de personas. La rica Venezuela es uno de los países más pobres y desiguales del mundo.

En el plano internacional, el mayor logro de la victoria del chavismo ha sido lograr la unanimidad de los 27 miembros de la Unión Europea, e incluso del Reino Unido, que niegan legitimidad al proceso electoral por no reunir mínimas garantías democráticas. Después de Donald Trump, que nunca pisó América Latina -salvo para una reunión del G20- está por ver cuál será la política de Joe Biden con Nicolás Maduro, al que califica como «un dictador, así de sencillo». Las alianzas del chavismo seguirán girando en torno a países como China, Rusia, Irán y Turquía, en cuyas manos pondrá Venezuela.

Tras las elecciones, todo seguirá igual -de mal-, como revelan las amenazas del hombre fuerte del chavismo, Diosdado Cabello, en plena campaña en un país donde el 80 % de la población no puede cubrir necesidades básicas de alimentación: «El que no vota, no come». Una macabra alegoría sobre el presente y el futuro de Venezuela, porque ya se sabe qué le pasa al que no come.

Por Jorge Quindimil Profesor de Derecho Internacional Público de la Universidade da Coruña. Nacido en Venezuela

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
12 votos
Comentarios

Réquiem por Venezuela