La actividad física y el deporte realizados de forma adecuada contribuyen a la mejora de la salud, reforzando el sistema inmunitario y mejorando nuestra motricidad. No debemos olvidar la necesidad de movimiento que tenemos los seres humanos, que se encuentra obstaculizado por el urbanismo y automatización de la sociedad actual. Situación agravada por la escasa atención que le presta el sistema educativo, ámbito donde debería inculcarse el hábito del ejercicio desde las edades más tempranas.
En esta pandemia, la actividad deportiva no profesional y la práctica en centros deportivos, que representa un porcentaje mayoritario del deporte, sufre restricciones desproporcionadas, incluso llegando al cierre de establecimientos en Cataluña, cuando el Ministerio de Sanidad señala que el porcentaje total de brotes asociados a las actividades deportivas es del 0,28 % del total de España. Sin duda, los centros deportivos son espacios higiénicos y seguros que, por sus efectos saludables, contribuyen a la lucha contra la pandemia.
La obstrucción a la práctica de actividad física y deportiva de carácter social no favorece la lucha contra el coronavirus y perjudica la salud de la ciudadanía. En este momento, el gran afectado de la epidemia es el llamado deporte social y ciudadano que se realiza en clubes, gimnasios y centros deportivos, donde millones de personas de todas las edades han visto limitado su derecho y necesidad de práctica de actividad física y deportiva.
Es imprescindible ayudar al deporte, pero al deporte más vulnerable con prioridad, destinando un porcentaje de los 140.000 millones de euros que España recibirá de la Unión Europea. Y será posible si el Gobierno, junto con las comunidades autónomas y entidades locales, en lugar de competir a ver quién lo hace mejor, coordinan sus presupuestos e inversiones en el marco único de un plan de Estado. Mientras tanto es urgente una reducción del IVA aplicado a la cuota que pagan las personas por el uso de las instalaciones deportivas públicas en concesión y los centros deportivos privados, que podría ser apreciado como un signo de que el deporte para el Gobierno de España es, de verdad, de «interés general».