Falta la campana


En un diccionario de la lengua castellana de 1885, que tiene una masa de 4,6 kilos y 2.348 páginas, editado en París, se define queda como el tiempo de la noche señalado en algunos pueblos para que todos se recojan, lo que se avisa con (el toque de) una campana. De ahí la expresión toque de queda.

En el diccionario de la RAE, queda es la hora de la noche señalada en algunos pueblos para que todos se recojan, lo cual se avisa con una campana. El toque de queda es la medida gubernativa que, en circunstancias excepcionales, prohíbe el tránsito o permanencia en las calles durante determinadas horas, generalmente nocturnas.

En el diccionario de María Moliner, queda es la acción de recogerse en sus casas todos los habitantes de una población a cierta hora establecida de la tarde o de la noche, como se hace en tiempos de guerra o anormalidad. Toque de queda es el toque de campanas con el que se avisa a los pueblos para que la gente se recoja por la noche.

Como pueden comprobar, al toque de queda del Gobierno de Sánchez solo le falta la campana para avisarnos del recogimiento nocturno decretado a fortiori.

Al toque hace referencia Jesús Flores dando cuenta de que se empleó por primera vez esa expresión en las páginas de La Voz del 3 de agosto de 1929, al referirse al cierre nocturno del jardín de San Carlos de A Coruña.

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