El alcalde estrambótico se queda solo

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Santi M. Amil

Han tardado los populares catorce meses en darse cuenta del error cometido. Pero por fin rectifican. El anuncio realizado ayer por Jesús Vázquez, exalcalde y líder de la oposición en el concello de Ourense, de suspender el apoyo, al menos temporalmente, que prestaba al alcalde Gonzalo Pérez Jácome, hace que las aguas vuelvan a su sitio. Al de la sensatez y la cordura, de las que nunca debieron salir.

Porque no tenían los populares, por mucho que Baltar jr. precisase de los votos del alcalde para perpetuar el apellido familiar en el sillón de la Diputación, que prestarse al juego de Jácome y su Democracia Ourensana. Conocían, porque era de dominio público, su comportamiento, sus excentricidades y sus imprudencias. Hasta el extremo de que el propio presidente de la Xunta y líder de los populares gallegos, Núñez Feijoo asegurase, sin haber rectificado aun hoy, que «sería letal para Ourense tener a Jácome de alcalde».

La trayectoria de estos meses de Pérez Jácome al frente de la corporación ha resultado, si se mira bien, divertidísima. Sobre todo para quienes no la padecimos. Estuvo repleta de excentricidades, imprudencias y disparates que le llevaron a transmitir a la ciudadanía inseguridad y a promover la crispación. Y ese comportamiento derivó en las gravísimas denuncias realizadas por sus propios compañeros de formación, de maniobras fraudulentas, irregularidades contables y corruptelas varias. Entre ellas las de exigir donaciones a los trabajadores eventuales de la formación política en Concello y Diputación, o la de gastar 800.000 euros del partido sin dar cuenta de su destino. Aferrado al cargo, el alcalde se queda hoy en soledad, con solo un concejal a su lado. Pero aun así, sigue sin dar explicaciones de cuanto se le acusa.

Por eso el PP no puede permitirse validar una actuación como la de Jácome, aunque sus explicaciones resulten convincentes. Su comportamiento público se lo impide. Porque ya bastante tiene el partido de Casado encima, y más con lo que se le avecina, como para abrir otro frente prestando su apoyo a un alcalde estrambótico, imprudente, alocado y disparatado. Ourense no se lo merece.