Sí, y también ampliarse


Que la paralización de la sociedad debido al confinamiento, primero total y luego parcial, de la población durante más de 100 días iba a tener un fuerte impacto sobre los indicadores económicos manejados ya se sabía y se tradujo en la aprobación de una serie de medidas para paliar la situación de las empresas y los autónomos ante la falta de ingresos y con una carga de gastos difícil de reducir. Algunas de estas medidas están revisándose al tener una fecha fin (el 30 de septiembre) y su mantenimiento, parcial o total, debería estar basado en unas perspectivas realistas de cómo va a evolucionar la economía en los próximos meses.

Lo que ya sabemos es que España es el campeón de la eurozona en caída de PIB, que en términos interanuales se situó en el segundo trimestre en un -22 %, con recesión en todos los sectores (menos agricultura y las actividades financieras y de seguros) y con una especial incidencia sobre todo en algunos de servicios (comercio, transporte y hostelería ,-40 %; actividades artísticas y recreativas, -34 %), la industria manufacturera (-21 %) o la construcción (-2 4%).

El tercer trimestre, inicialmente, se preveía mejor y algunos analistas (no todos) pronosticaban una salida en V (después de la rápida caída una fuerte recuperación). Pero todo está apuntando a que ni tenemos salida en V ni va a ser inmediata.

Por una parte, el turismo en este verano ha tenido peor comportamiento de lo previsto, sobre todo en la llegada de turistas internacionales dadas las restricciones que se imponen en muchos países a su vuelta. Los sectores afectados son incontables: transporte, compañías de viajes, hostelería o comercio.

Por otro lado, tenemos el problema de los nuevos rebrotes que están provocando más restricciones (como menores aforos o limitación de horarios) que afectan de manera muy importante al sector de la hostelería.

Pero la industria, que podríamos pensar se empieza a recuperar, en el índice IPM manufacturero del mes de agosto nos muestra un valor para España por debajo de 50 puntos lo que refleja una nueva contracción de la actividad.

Si a todo esto le añadimos los datos de necesidad de liquidez de las empresas, que recientemente publicó el Banco de España, todo indica a que deben mantenerse (e incluso ampliarse) las ayudas a las empresas y mejorar la legislación para que, aquellas que puedan volver a ser viables se les facilite el camino y vuelvan a ser rentables cuando la situación mejore.

Por Maite Cancelo Profesora de Econometría. Miembro del grupo Hispalink

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