El instinto y la inteligencia ante el virus

Eduardo Vázquez Martul AL DÍA

OPINIÓN

JULIEN WARNAND | Efe

20 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La pandemia que estamos sufriendo destapa lo bueno y lo malo de la personalidad humana. Ante la desgracia o la tragedia surgen comportamientos bien estudiados en los tratados de psicología. El hombre, como animal que es, puede reaccionar en un primer momento dominado por el pánico con el «instinto de escapada», igual que retiramos la mano cuando nos quemamos. Esta acción inmediata no está filtrada por el córtex o nivel superior cerebral y por consiguiente no es consciente. La inteligencia nos hace reflexionar para no quemarnos o despeñarnos hacia el abismo, al igual que en una estampida. La ciencia, atributo de la inteligencia, nos permite analizar las causas para saber reaccionar ante el pánico. Incluso pueden surgir otros atributos tan nobles como la generosidad que nos puede convertir en héroes para salvar vidas. Esta pandemia que todos sufrimos sin distinción de raza o ideología también ha destapado nuestra alma. Algunos humanos ante el miedo escuchan a la inteligencia o al sabio para que, igual que en las plagas de Egipto, el virus pase delante de su puerta previamente marcada sin hacer daño. Otros hacen ceremonias rituales bebiendo y bailando actuando solo con el instinto básico o subcórtex y se mezclan con aquellos que creen que todo es mentira, dejando la puerta abierta sin marcar con el peligro de contaminar a un vecino sano. Y, por último, también otras tribus con sus sabios creen que lo mas importante es no parar la máquina, sin marcar puertas ni cerrarlas, aunque es posible que la máquina deje de funcionar porque el maquinista se ha infectado.