Maduro contra Venezuela

Carlos G. Reigosa
Carlos G. Reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

Prensa Miraflores

27 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

No satisfecho con el desastre en que ha sumido a Venezuela, en la línea chavista, Nicolás Maduro ha apuntado ahora hacia las superficies de extracción en el Arco Minero del Orinoco (donde habitan 197 comunidades indígenas) y ha autorizado la explotación de seis ríos, declarados como zonas estratégicas de aprovechamiento económico. En síntesis, se trata de un espacio o franja que ocupa el 12 % del territorio nacional y que, muy probablemente, sucumbirá en una verdadera hecatombe, porque, ¿quién cree el lector que han sido los primeros en aparecer por allí? Pues han sido los de siempre: los voraces extractores de minerales, sobre todo de oro, diamantes y coltán. Y la zona se ha convertido en un cruel escenario con graves violaciones de los derechos humanos, como ya denunció la alta comisionada de la ONU, Michelle Bachelet.

¿Qué tiene que decir ante todo esto el Gobierno de Maduro? ¿Qué responde ante las denuncias de explotación laboral, sexual e infantil, y también ante el aumento de enfermedades, el daño ambiental y la presencia de grupos delictivos que, al parecer, ya controlan muchas minas? ¿Adónde han ido a parar los tiempos de pacífica y solidaria convivencia en esos espacios? Quizá Maduro no lo sepa. Como tampoco sabe el petróleo que tiene debajo de sus pies y que no es capaz de extraer, para recuperar la enorme riqueza de su país, antaño próspero y acaudalado.

Es difícil de explicar lo de Venezuela. Cuando parece que ya nada puede empeorar, va y empeora. ¿Y lo de mejorar? Eso no llega, porque los mandarines no hacen nada para lograrlo. Una pena. Porque Venezuela sigue siendo un país lleno de riquezas naturales, si se acierta con la vía del desarrollo. Guaidó se ha dado cuenta de esto, pero los chavistas, enrocados, no tienen oídos para él. Siguen sin darse cuenta de que Venezuela es un país empobrecido sobre un suelo todavía muy rico.