Ciencia, mayores y CSIC


Esta es una pieza interesada, porque mayores sí estamos. Recientemente un médico amigo, Eloy Viso, oculista, discernía entre la edad biológica y la cronológica para aliviarme del paso de los años y los daños asociados. Al tiempo Antón Costas, acreditado economista y analista, hacía un ejercicio inteligente en relación a estos conceptos deflactando, cual moneda o bien de consumo, la edad cronológica actual en relación a las condiciones y esperanza de vida. De lo que le resultaba algo así como que los 70 años de ahora corresponden a 58 años de quienes vivían en los años 70.

No dudo que en todo ello hay una realidad científica que lo podría confirmar, con las desviaciones pertinentes y la singularidad de cada ser humano, observable ahora en relación con la ciencia y los mayores.

Si tienen curiosidad y buscan en la memoria del CSIC de 2018, además de la resiliente y ya ofensiva desigualdad de género, pueden encontrar que la edad media de sus investigadores se incrementó entre 2011 y 2018 en tres años, pasando de los 50 largos, a los 54. La edad media de los profesores de investigación -categoría equivalente a catedrático de universidad- en el 2018 era de 59,6 años. Para nuestro asombro, en 1980 la edad media de los investigadores del CSIC era de 46 años, sin política científica. Y la de los investigadores del hoy tan traído y llevado oceanográfico era de 36 años. Por facilitarles la comprensión de una realidad de la ciencia. Hay otras.

Viene ello al caso por un fenómeno observado en esta pandemia, o mejor dicho por dos: el ministro Duque reconoce que uno de los investigadores que desarrollaban una vacuna para el covid-19 en el CSIC, con 45 años cumplidos, tenía un contrato temporal. Al parecer la situación, según el ministro, se resolvió. Exactamente esa. Otras no.

De diez proyectos de vacunas para la pandemia en España, tres al menos se realizan en el CSIC. Los de Luis Enjuanes, Mariano Esteban y Vicente E. Larraga. Cierto que no están solos, como aquellos de Un obrero que lee. En el de Mariano Esteban está García Arriaza, el del contrato temporal con 45 años. En el de Enjuanes están Isabel Sola y Sonia Zúñiga. Pero si les hablo de ellos es porque sus grupos de investigación los necesitan. Por más que los tres son profesores de investigación ad honorem, mayores de 70 años y por tanto jubilados. Con una extraña relación formal con el CSIC, incluso en sus funciones. Una figura semejante a la del emérito universitario que algunos centros como la Universidad de Santiago han regulado recientemente y con acierto, lo que no lleva camino de hacerse en el CSIC, la agencia. Un CSIC con ad honorem activos de gran prestigio, como Enjuanes, Esteban y Larraga, pero una deficiente regulación administrativa y organizativa. Hasta el extremo de que, si ustedes se preocupan por buscar en las memorias del CSIC o de sus institutos cuántos profesores de investigación ad honorem ejercen en el CSIC, no lo encontrarán. ¿No existen? Son mayores. Que mantienen su capacidad de aprender.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

Ciencia, mayores y CSIC