Beethoven olvidado

Manuel Luis Casalderrey
Manuel-Luis Casalderrey RINCÓN ABIERTO

OPINIÓN

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06 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Este año, 2020, se celebra el 250º aniversario del nacimiento de Beethoven. Tan importante efemérides ha quedado olvidada, porque todos los focos dirigieron su luz hacia la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 y a sus nefastas consecuencias.

El día de la muerte de Beethoven (a los 56 años) le cortaron un mechón de pelo. Su análisis posterior, determinó la presencia de grandes cantidades de plomo, por lo que se sospecha que Beethoven padeció saturnismo y eso le provocó su conocida sordera y le agrió el carácter. Saturnismo es la enfermedad crónica producida por la intoxicación con plomo. Los alquimistas llamaban Saturno al plomo y de ahí el nombre. El plomo es uno de los metales pesados neurotóxicos que, cuando está presente en la sangre, circula por todo el organismo ocasionando daños neurológicos irreversibles en el cerebro.

El saturnismo era una enfermedad característica de los pintores, debido al contenido en plomo de los pigmentos de las pinturas. Goya acabó sordo por la misma causa. Beethoven no pintaba. Su intoxicación se debió, probablemente, a la ingesta de vino. Durante décadas bebió dos botellas de vino blanco al día. Al blanco se le añadía plomo para endulzarlo.

Lo mejor que podemos hacer en este 250º aniversario del nacimiento de Beethoven es escuchar su música: sus famosas sinfonías, en especial la Novena, Para Elisa, Claro de Luna, Las criaturas de Prometeo, etcétera.