La economía española está en una situación de enorme debilidad, de ahí que ahora sea más necesario que nunca estimular de forma activa el consumo privado. En circunstancias como las actuales, de incertidumbre y de deterioro económico, se debe evitar subir los impuestos y, en cambio, habría que intentar reducir el gasto público suntuario e improductivo. Se podría, por ejemplo, hacer una reforma de las Administraciones Públicas que las haga más eficientes y, por tanto, que suponga un menor coste para el contribuyente. Eliminar solapamientos de funciones en ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas y en el Gobierno central. En definitiva, ahorrar mediante la supresión de tanta burocracia innecesaria.

Se evitaría así que el déficit público alcance cotas muy altas para que no siga agravándose el problema de la deuda pública. Por ello, el Banco de España ha pedido en su informe anual un plan ambicioso de reformas estructurales y consolidación fiscal a medio plazo para lograr recortar el déficit que desgraciadamente seguirá aumentando.

En cuanto a la recaudación fiscal, España se encuentra por debajo de la media de la zona del euro. En torno al 40 % de esa menor recaudación de España se debe a los menores ingresos por IVA, consecuencia del mayor porcentaje de bienes de consumo que soportan el tipo impositivo reducido o superreducido.

En este sentido, el Banco de España asegura, que junto con la revisión del gasto público, la Hacienda Pública tiene margen para redefinir la estructura impositiva con el objetivo de favorecer en mayor medida el crecimiento económico y la reducción del déficit y la deuda pública.

En este sentido, la propuesta del Banco de España es elevar a medio plazo (quizá a mediados del 2021), el IVA reducido y algunos de los Impuestos Especiales como el de hidrocarburos.

En todo caso, el Banco de España ha aclarado que todavía no es el momento de subir impuestos.

Efectivamente todos los manuales de economía señalan que la subida del IVA afectará al consumo ya que reduciría la capacidad de compra de los ciudadanos. En un contexto como el actual, de reducción la masa salarial por el aumento del desempleo, cualquier subida del IVA va a afectar negativamente al consumo. Si se reduce el consumo también disminuye la producción de las empresas que generan esos bienes y servicios, y esa menor producción significa mayor paro.

Por rafael pampillón Profesor de IE Business School

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La subida del IVA