El oscuro caso Pérez de los Cobos


Cuando la crisis sanitaria y el confinamiento empezaban a dulcificarse gracias al volantazo del presidente del Gobierno, un episodio extraño ha vuelto a complicarlo todo. Me refiero al cese fulminante del jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Madrid, el coronel Diego Pérez de los Cobos. «Por pérdida de confianza», dice la nota del Ministerio del Interior. «Por su informe sobre la manifestación feminista del 8 de marzo y la responsabilidad del doctor Fernando Simón y del delegado del Gobierno en Madrid», dicen informaciones periodísticas. Y en Cataluña se recuerda su papel como responsable de las Fuerzas de Seguridad del Estado en el referendo ilegal del 1 de octubre del 2017: «Motivo oculto», decía ayer La Vanguardia. Quizá por esa razón el ministerio se preocupa en señalar que la pérdida de confianza se produjo «en las últimas fechas».

Lo que ocurrió en las últimas fechas en el ámbito de las competencias de Pérez de los Cobos es que resultó muy polémico el despliegue de la Guardia Civil ante la casa de Pablo Iglesias después del escrache que sufrió, pero un exceso de protección, si lo hubo, no parece causa suficiente para un cese tan brusco. Ocurrió también que el coronel entregó a la jueza instructora Carmen Rodríguez-Medel el informe por ella solicitado sobre la manifestación del Día de la Mujer en Madrid, considerada como uno de los principales focos de contagio del coronavirus. El informe, por lo visto, contiene acusaciones directas al doctor Simón y la magistrada abrió diligencias contra José Manuel Franco, delegado del Gobierno, por supuesta prevaricación al autorizar la manifestación feminista y otras concentraciones humanas, como la de Vox en Vistalegre.

El ministro Grande-Marlaska tendrá que explicar todo esto en el Congreso. Yo no quiero establecer ninguna conclusión antes de escucharle, porque el titular de Interior es, ante todo, un hombre de ley y un hombre de leyes muy apreciado por este cronista. No lo veo purgando a un servidor público para encubrir responsabilidades de un alto cargo regional. Tampoco lo imagino en una actuación partidista si existe algún indicio de delito. Pero no puedo descartar que, en efecto, a Pérez de los Cobos se la tengan guardada por los sucesos de Cataluña y que el ministro haya sufrido una presión insoportable del lobi femenino que tanto poder tiene en este Gobierno. Ninguna de las mujeres que montaron la manifestación acepta que la mayor epidemia del siglo se haya extendido por su falta de prevención. Y ningún miembro del Gobierno quiere ver procesado a un alto cargo por haberlo permitido. Se empieza a escribir un capítulo lleno de zonas oscuras y con una oposición dispuesta a explotarlo sin compasión.

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