Europa es consciente de su responsabilidad


Apenas ha habido una crisis de dimensión global en la que el aprendizaje mutuo haya tenido tanta importancia como en esta de la pandemia del covid-19. A todos en el mundo nos une el proceso de aprendizaje en el que nos encontramos. El único proceder correcto en este aprendizaje es avanzar tanteando, con prudencia, como lo formuló el presidente federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier.

En Alemania, las dramáticas imágenes que llegaban de Italia y España mostraron muy temprano tanto a la ciudadanía como a los responsables que era necesario adoptar medidas radicales. Gracias a que de este modo Alemania pudo ganar tiempo, en una fase temprana de la epidemia el Gobierno federal pudo adoptar medidas como el confinamiento, que frenó la expansión del covid-19. Se pudo aumentar las capacidades de testado y facilitar refuerzos a las autoridades sanitarias, así como incrementar el número de camas, que ya de por sí era importante, en las ucis alemanas.

También a la hora de revocar las medidas estamos aprendiendo unos de otros. El retorno a una «nueva normalidad» se antoja, como mínimo, tan complejo e incierto como el confinamiento. En Alemania, al igual que aquí, se está acelerando el debate en torno al ritmo y el alcance de la flexibilización requerida a la vista de la crisis social y económica que va perfilándose. La atención va centrándose más y más en el impacto negativo del cierre de la vida social y económica, también a la vista de la evolución positiva de las cifras de contagio.

Así, el foco de interés va centrándose más y más en la «crisis tras la crisis». También en Alemania las consecuencias sociales afectan de forma muy diversa a los ciudadanos, ya sean familias monoparentales o trabajadores temporales. El impacto de la crisis a menudo afecta sobre todo a quienes ya tenían dificultades antes de la crisis. En estos casos, también en Alemania el Estado debe amortiguar las consecuencias más graves y ayudar a salvar tantos puestos de trabajo como sea posible.

Es más que normal y responsable que los gobiernos europeos hayan adoptado primero medidas urgentes nacionales. También lo ha hecho Alemania con medidas de apoyo que, en primer lugar, beneficiarán a la economía y la empresa alemanas. Pero las economías europeas están demasiado entrelazadas como para que tales medidas nacionales no tengan un efecto a escala europea. Por citar solo una cifra: el 40 % del valor añadido de cada producto alemán exportado procede del extranjero, sobre todo de nuestros socios europeos. Así pues, solo nos irá bien si en el seno de la UE les va bien a todos.

Por ello, un consenso entre los europeos es que, por su dimensión, esta crisis requiere una respuesta europea. Solo podremos superar la crisis si pronto logramos poner en marcha la economía en toda Europa: Para ello, el Consejo Europeo ha dado un primer paso importante con el primer paquete de crisis por importe de 500.000 millones de euros. Con el fondo comunitario para la reconstrucción, de próxima creación, se aportarán más recursos. Como ya dijo la canciller federal, Angela Merkel, antes de la última cumbre europea, «con espíritu de solidaridad y durante un tiempo limitado» Alemania estará dispuesta «a realizar otras aportaciones, es decir, aportaciones notablemente más altas al presupuesto europeo, para que todos los estados miembros puedan recuperarse».

Somos conscientes de que la crisis del covid-19 ha causado un fuerte impacto en la economía de España y, en consecuencia, también en la de Galicia. Durante mi viaje del pasado septiembre a Galicia tuve la grata ocasión de reunirme en A Coruña con el Club Financiero Atlántico y sus socios, así como con otras empresas. Estos encuentros me hacen ser optimista en cuanto a que la economía de Galicia aprovechará la oportunidad que le brindan los impulsos nacionales y europeos y superará los desafíos inminentes con decisión y creatividad.

Si hay algo que nos ha mostrado la crisis del covid-19 es la necesidad de colaboración a escala internacional y europea. En Europa queda patente que, pese a todos los escenarios apocalípticos, los socios europeos son conscientes de su responsabilidad.

Nuestra presidencia alemana del Consejo, que comenzará en julio de este año, será también una «corona-presidencia» y un ejercicio de aprendizaje mutuo: queremos trabajar con nuestros socios para que Europa salga de la crisis más fuerte de lo que entró.

Por Wolfgang Dold Embajador de la República Federal de Alemania en España

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Europa es consciente de su responsabilidad