Quemados por el sol


Una familia catalana que emprendió un idílico viaje en catamarán por el Caribe se quedó confinada en alta mar cuando el coronavirus campó a sus anchas por el planeta. Sin agua potable, sin comida ni puerto en el que atracar. Puede parecer la segunda parte de la serie El barco, pero su historia real sale en las noticias y demuestra sigue siendo necesario pellizcarse cada mañana para entender que todo esto está ocurriendo de verdad.

Ahora que llega el calor, muchos confían en que su poder terapéutico brinde una tregua. Pero ¿qué pasaría si el sol se convirtiera en la siguiente amenaza? ¿Quedaría algún refugio donde esconderse? La pandemia ha puesto a las historias de catástrofes en la fila preferente de la ficción, con la película Contagio entre los grandes éxitos de la cuarentena, y la tendencia continúa con el thriller apocalíptico de Netflix Into The Night. Con seis episodios breves, algo poco usual en el género de suspense y ciencia-ficción, la primera serie belga de la plataforma puede recordar en su premisa a títulos precedentes, pero el ambiente es propicio para devorar distopías como esta: una catástrofe hace que la radiación solar se vuelva letal para los seres vivos. La única forma de huir de la luz es confinarse en la noche perpetua, como intentan hacer los pasajeros de un vuelo nocturno que viaja siempre hacia la oscuridad.

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