De la improvisación a la rectificación

M.ª Carmen González Castro
M.ª Carmen González VUELTA Y VUELTA

OPINIÓN

Marta Fernández Jara - Europa Press

30 abr 2020 . Actualizado a las 07:26 h.

La primera oportunidad que tuvo el Gobierno de anunciar a sus ciudadanos una buena noticia en 45 días -la salida de los niños a la calle- acabó convertida en un auténtico fiasco. Es difícil asimilar que a alguien con responsabilidad para mandar y decidir sobre nuestras vidas pueda ocurrírsele que la mejor forma de aliviar el confinamiento de los niños y de limitar los riesgos de contagio a otros colectivos es llevarlos al supermercado. Si algo tan sencillo se improvisó y acabó necesitando una rectificación, ¿qué vamos a esperar de este Consejo de Ministros ante el desafío de diseñar un plan que defina cómo va a ser la vuelta a lo que era la vida normal?

La tarea es de una complejidad enorme: diseñar una hoja de ruta que mantenga el difícil equilibrio entre preservar lo más valioso, que es la vida humana, y empezar a amortiguar el enorme daño que está sufriendo la economía y, en consecuencia, el bolsillo de la gente.

Y ante este inmenso reto, lo que tenía que haber sido otra buena noticia ha quedado reducida a una improvisación que, confiemos, acabará siendo rectificada. ¿Cómo el ámbito para la desescalada tiene que ser tan rígido, la provincia? Nada tiene que ver la situación en A Coruña o Vigo con lo que ocurre en pueblos pequeños del interior. ¿Cómo se puede anunciar que los comercios podrán atender a los clientes de uno en uno o que los hosteleros solo pueden abrir el 30 % de la terraza sin explicar qué tipo de ayudas se van a habilitar hasta recuperar la normalidad? En estas circunstancias dificilmente nuestros comerciantes, hosteleros, peluqueros... van a poder pagar el alquiler, el préstamo de la reforma, las cotizaciones sociales, los salarios y los impuestos. ¿Cómo se pueden abrir los colegios solo para niños hasta seis años para que los padres puedan trabajar y no, por ejemplo, los de Primaria?