Cantinflas, asesor del Gobierno

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

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24 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Antes de ayer, en la sesión del Congreso que acordó prorrogar el estado de alarma una vez más, Sánchez defendió la grotesca actuación de su Gobierno respecto de la apertura del confinamiento de los niños. Justificando un esperpento que España vivió atónita (sí, pero no, pero sí, con horas de diferencia), afirmó el presidente: «Pecamos de prudencia». Y añadió: «Vamos a rectificar en muchas decisiones».

Sobre lo segundo puede Sánchez estar tranquilo: millones de españoles confiamos en su palabra, visto el desbarajuste que caracteriza la acción del Ejecutivo desde el inicio de la crisis sanitaria. Sobre lo primero (el pecado de prudencia), debo corregir al presidente: la decisión de que los niños solo pudiesen salir para acompañar a sus padres a comprar (al quiosco, el supermercado o la farmacia, lugares, los dos últimos, donde el peligro de contagio es evidente) en vez de salir a pasear era todo menos prudente: suponía una imprudencia tan descomunal que fue desautorizada de forma rotunda y general.

La situación resultó tan disparatada que, de no haber ya fallecido, cabría pensar que Cantinflas se había convertido en el asesor más cualificado del Gobierno. ¿Se lo imaginan, aconsejando al presidente?: «Pos los niños saldrán a pasiar, si tienen 12 años, pero también si tienen 14 porque si tienen 14 es que ya cumplieron 12 pero al mismo tiempo no saldrán, porque solo podrán salir con las papás o las mamás para andar a la farmacia o al mercado, aunque mejor que no vayan porque allí se pueden enfermar bien contagiados y entonces lo mejor es que no salgan, pero si salen bien salidos lo bueno será luego que caminen o también que no porque la seguridad más segura será que no anden saliendo para evitar que se queden afuera de la casa y para ya si se quedan fuera, pues es que pasiarán bien pasiados».