Más estado de bienestar

Gonzalo Caballero
Gonzalo Caballero LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

29 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Vivimos en una crisis sin precedentes en el último siglo. El COVID-19 amenaza la salud de la ciudadanía, y frenar la curva de contagios se ha convertido en el objetivo prioritario para todos. Nada hay más relevante que nuestra salud, y es por ello que, ante el riesgo de colapso en los sistemas sanitarios, el estado de alarma y el confinamiento son medidas excepcionales pero imprescindibles. Esta es una batalla que tenemos que ganar entre todos y todas, porque estamos en un túnel que tiene salida, pero no sabemos cuán largo será el túnel ni cómo su recorrido. Solo desde la suma de responsabilidades individuales conseguiremos ganar colectivamente. Y hay que reconocer públicamente la concienciación y comportamiento de la ciudadanía gallega, que afronta de forma ejemplar los tiempos que nos toca vivir. Gracias a los que están en sus casas, pero gracias también a todos aquellos que cumpliendo con sus trabajos permiten que lo esencial funcione.

La pandemia global implica una crisis sanitaria, económica y social. Todas las capacidades de las instituciones públicas tienen que centrarse, en primer lugar, en fortalecer el sistema sanitario y proteger la salud de los ciudadanos. Y generemos en paralelo también un escudo protector en lo económico y en lo social para la ciudadanía, para que nadie se quede en la cuneta. Políticas para las personas, especialmente para los sectores más vulnerables. Solo así cabe entender que el Gobierno de España movilice el mayor nivel de recursos jamás programado en la historia de nuestro país.

Si algo se evidencia en estos días es la importancia del sistema sanitario público. Con sistemas sanitarios más potentes, las amenazas que implica el virus hubieran sido menores y las medidas de reacción podrían haber tenido otra dimensión. Y esta debe ser una primera gran lección de esta crisis. La sanidad pública, universal y gratuita no solo es una cuestión de justicia social, es también una garantía, un seguro para evitar grandes crisis. La segunda gran lección tendrá que ser el papel clave de la acción pública para reconstruir nuestras economías. Simultaneamos una crisis económica de oferta con una de demanda, y solo desde un nuevo keynesianismo comprometido con lo público podremos liderar la recuperación económica, también desde las instituciones europeas, que tienen que asumir este reto colectivo.