Diario de una pataca

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

PALACIOS

05 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Hola, soy una patata. Cuando uno nace bajo tierra y le ponen de nombre «tubérculo» sabe que su vida no va a ser fácil. He viajado por todo el mundo alimentando a millones de personas, he sufrido ataques de plagas que han acabado con parte de mi familia, pero, como emigrante, siempre pensé que valdría la pena. Hoy no valemos nada y cada cosecha me planteo si este largo viaje sirvió para algo.

Procedo de una familia numerosa que se asentó en los montes de Perú y Bolivia; allí aun viven hoy dos centenares de primas. De pequeños apenas nos prestaban atención, pero la escasez de frutos silvestres forzó a los habitantes del altiplano andino a arrancar de raíz los tubérculos para alimentarse. Así, a lo largo de siglos, se fueron seleccionando mis parientes con tubérculos más grandes.

Como muchos otros emigramos a Europa con ilusión, donde, creo recordar, nos extendimos a partir de los siglos XVI y XVII. En esa época teníamos familia en Prusia, España, las islas Canarias y hasta en Inglaterra e Irlanda. El comienzo en Europa no fue malo, fuimos bien recibidos y contribuimos junto con otros emigrantes al sustento de la creciente población europea.