Estamos comenzando a enfrentarnos a un nuevo desafío epidémico y muchas personas están muy asustadas y desconcertadas. No saben qué hacer, ni a quién creer. Las imágenes que hemos contemplado de China, de todo el mundo con mascarillas, y el creciente recuento diario de casos y muertos han generado gran alarma, que se ha incrementado con la reciente afectación de Italia y la aparición de casos en España.
Muchos se preguntan, ¿qué está ocurriendo?, ¿a que nos vamos a enfrentar?, ¿nos están ocultando información? Muchas personas han gastado un buen dinero en comprar mascarillas (muy caras, por cierto), agotando las existencias, y quien no las ha comprado se pregunta: ¿me encuentro desprotegido?
Voy a intentar explicar lo ocurrido, la razón de las medidas adoptadas y lo que presumiblemente puede ocurrir en un futuro.
Cuando aparecieron los primeros casos, unas neumonías graves, y se identificó a su agente, un nuevo coronavirus, vino a la memoria la pandemia del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave) del 2002-2003, que ocasionó 8.464 casos y 916 defunciones, con una letalidad del 11 %. Se logró controlar completamente en 2-3 meses con medidas de contención, que fueron las que ahora ha puesto en marcha China, lo que permitió que los casos alcanzaran allí la acmé a finales de enero, disminuyendo desde entonces, y se retrasara su difusión fuera de China.
En este tiempo conocimos la enfermedad y supimos que el 81 % de los casos son leves y un 1,5% subclínicos. Esto es muy bueno, pero dificulta su control con medidas de contención, por lo que acabará difundiéndose en la comunidad con transmisión sostenida, por casos leves y subclínicos, como sucede con la gripe. A esta situación estamos llegando ahora, y no hay motivo de alarma. Es una realidad a la que se le hará frente como se ha hecho en otras epidemias. Su letalidad fuera de China se ha calculado en el 0,4-0,7 %, similar a la de la gripe.
Cuando se establezca su transmisión sostenida en la comunidad, lo que presumiblemente ocurrirá pronto, la mayoría de las personas que se infecten sufrirán infecciones leves, ambulatorias y algunas otras necesitaran atención en los centros de salud o el hospital, como con la gripe. Igual que esta, se transmite por gotas y las medidas de protección son las mismas: medidas de higiene respiratoria, pañuelos desechables, lavado de manos… No es necesario utilizar mascarillas. Estas solo las deben utilizar los enfermos para evitar contagiar a otros y se las facilitará el Sergas.
No hay motivos especiales de alarma, y debemos seguir las indicaciones que en cada momento nos den las autoridades sanitarias.