¿Quién manda en España?

César Casal González
césar casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Vivimos tiempos dúctiles, aunque las dos verdades siguen siendo las de siempre (sin salud no hay nada, y la muerte es lo único definitivo). Con la política, pasa lo mismo. Reflejo como es de la vida en uno de sus estados más ardientes. Los vaivenes se suceden. Las declaraciones y contra declaraciones llenan las pantallas con informaciones que, por la tarde, rectifican lo que se negaba por la mañana. 

Estamos en un escenario nuevo. Fascinante y muy complejo. El primer Gobierno de coalición desde la Transición. No es solo el primer Gobierno de coalición. Es, además, un Ejecutivo que se sustenta sobre un pacto en mil direcciones, de Teruel al País Vasco, pero con un camino único: Cataluña. ¿Quiénes estamos más cansados: los no catalanes de Cataluña; o los catalanes de España? Pero todo este humo que fascina a los políticos y a los asesores no afecta a las dos verdades únicas de la política, por mucho que desde la derecha se insista en que sí. El poder lo tiene el que gobierna. Y el tiempo del poder, cuando convoca elecciones, también lo maneja el presidente.

La oposición, Cataluña, ERC, Puigdemont, la Justicia, otros comicios, están todos supeditados a ese pacto que le ha dado las llaves de la Moncloa a Pedro Sánchez. Y ya sabemos todos que el poder solo desgasta al que no lo tiene. El poder lo goza él, y no Pablo Iglesias, por mucho que intente asomar su coleta. Esa visita secundaria a las playas después de la tormenta, tras la que hizo Sánchez, siempre será una visita secundaria. ERC puede presionar y conseguir que el Gobierno cambie una decisión. Pero nunca variará la presidencia, mientras Sánchez no quiera. No veo un pacto para que triunfe otra moción de censura en España. Y el presidente lo sabe. Habrá un millón de líneas rojas que se cruzarán. Leeremos millones de artículos sobre territorios minados que no se pueden pisar y que serán pisoteados. Estamos en los tiempos perfectos para que un maestro de la resistencia ejerza su dominio. No notan que todos los actores tienen prisa menos él. Sánchez es el corcho que nunca se hunde. ¿Cuánta gente lo ha infravalorado en este país? Se hablará de elecciones autonómicas, de vascas, de catalanas, de gallegas, pero Sánchez seguirá ahí como el dinosaurio del cuento de Monterroso. El día que el PNV dio el paso de hacer saltar por los aires a Mariano Rajoy y decidió aupar al pedestal, como estatua, a Sánchez fue un volantazo en toda regla. El volante lo cogió Sánchez y encima conduce lo que se llama el Ferrari rojo español, la marca del PSOE, que es todavía muy fuerte. Luego ganó elecciones, con resultados bajos, pero las ganó. La derecha no termina de entender que Sánchez es el presidente. Y así les va. Con un Casado que cada vez se parece más a Hernández Mancha.