La propiedad de los hijos


Creía superados aquellos tiempos en que unos seres humanos tenían título de propiedad sobre otros seres humanos. El esclavo, propiedad del patrón que lo había adquirido en el mercado negrero. La mujer, propiedad del marido, quien podía dispensarle el mismo trato que a un objeto de su pertenencia e incluso, en casos extremos, disponer de su vida: «la maté porque era mía». Y el niño, antes de que las leyes le reconociesen derechos, propiedad de sus padres.

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La propiedad de los hijos