Lo siento, pero esto aún va a empeorar

Tomás García Morán
Tomás García Morán LEJANO OESTE

OPINIÓN

Juan Carlos Hidalgo

08 ene 2020 . Actualizado a las 08:23 h.

No es por ser aguafiestas, pero si todavía hay algún ingenuo que piense que muerto el perro se acabó la rabia, es decir, que deshojada la margarita de la investidura se acabó la crispación, me temo que todo en esta vida es susceptible de empeorar y que, en este caso, esto no ha hecho más que empezar.

Hay dos razones que explican por qué el espectáculo parlamentario que hemos visto en este puente de Reyes solo es el principio. La primera es que, con cierto retraso, ahora nos estamos dando cuenta de que no somos más listos ni más sensatos que los estadounidenses, los ingleses, los franceses, los italianos o los brasileños, por poner solo algunos ejemplos de países en los que el populismo, la división ideológica y la polarización de la sociedad llevan ya algunos años haciendo estragos.

Y en segundo lugar, porque hemos mordido la manzana de Adán y cargaremos para siempre con el pecado original, como ya advirtieron hace casi medio siglo los profesores de Harvard Alvin Rabushka y Kenneth Shepsle. La mayor parte de los vaticinios que se hicieron en los años 70 y 80 sobre el presente actual fallaron. Y en cambio, un libro publicado en 1972 (Políticas en sociedades plurales, una teoría de la inestabilidad democrática) se está revelando como la gran profecía que explica lo que está ocurriendo en el mundo en este cambio de década.