El niño al que le aburre «MasterChef»


Cada edición de MasterChef Junior tiene su aspirante preferido del público, que no siempre coincide con el hábil cocinero que triunfa en la final a base de tesón y esfuerzo. En un concurso que sorprende por mostrar a los niños manejando el roner con destreza y desempeñando roles de mayores, el corazón de los espectadores suele ser para aquellos que se comportan con la naturalidad espontánea de los verdaderos niños. Este año el favorito fue Albert, de 10 años, que quería estar en el programa tres semanas y tres semanas exactas ha durado. Su objetivo, confesó, no era ganar, sino divertirse y estar allí lo justo para renovar su ordenador obsoleto, aunque su regalo antes de salir por la puerta fue un teléfono móvil. «Un poco aburre MasterChef, verlo y hacerlo», confesó sin reparos Albert, a quien descubrir la rutina de la grabación debió resultarle latoso.

Con la misma sinceridad con la que aseguraba que su familia va sobrada de dinero y reclamaba que la quemadura en una mano sirviera como «mérito» para convalidar un brownie malogrado, Albert dio una lección de optimismo en su intento de consolar a un compañero que, como él, iba camino de la expulsión: «Piensa que había un montón de niños y nos han cogido a nosotros; piensa que has llegado al tercer programa; piensa en los regalos; piensa que ahora ya sabes los secretos de MasterChef que no se ven por la tele, que no los puedo nombrar». Muchos lo esperan ya en la repesca.

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