Campanadas a menos cinco


El asunto del vestido de Cristina Pedroche es un fenómeno tan enigmático como el de los documentales de La 2, aunque exactamente al revés. Mientras que los reportajes sobre naturaleza, sabido es, los devora todo el mundo, el misterio textil que cada año promueve la presentadora en Antena 3 nadie lo sigue por gusto, a casi nadie le interesa un ápice y a la mayoría le parece un reclamo publicitario que ya empieza a repetirse demasiado. En este asunto del falso destape de cada año, como ocurre con la didáctica programación La 2, hay mucho pícaro que no cuenta toda la verdad. Pero los audímetros hablan. Y sus estadísticas revelan un fenómeno migratorio singular en el que, para dar la razón a Mecano, más de un millón y medio de españolitos hacen lo mismo, todos a la vez y en cuestión de cinco minutos, movidos por un ímpetu que parece inconfesable.

En una noche de tradiciones, la de tomar las doce uvas viendo La 1 sigue siendo, aunque a la baja, la opción mayoritaria y reunió este año a 6,1 millones de personas en el minuto exacto del cambio de año. En esos sesenta segundos, eran 4,6 millones los que veían Antena 3. Pero solo un poco antes, a falta de cuatro o cinco minutos para las doce, era Cristina Pedroche quien tenía a 6,3 millones de curiosos mando en mano, pendientes de ver su traje y cambiar rápidamente de canal.

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Campanadas a menos cinco