Cuento de Navidad

Luis Ferrer i Balsebre
luis ferrer i balsebre TONEL DE DIÓGENES

OPINIÓN

María Pedreda

08 dic 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Emilio Aguirre Expósito era un tipo de hechuras reservadas, rostro lacado sin expresión y a ojo de buen cubero frisaría los sesenta años de vida.

 Estudió en los Salesianos y era propietario de una pujante gestoría en el barrio; vivía con un gato rescatado de un contenedor y su madre, una anciana polichinela que nunca paraba quieta. Cuando despertaba la Navidad, mamá se activaba más todavía, irrumpiendo en una tempestad de movimientos que desataban adornos y belenes, listas de familiares y amigos, menús, regalos y Christmas manuscritos.

Sin embargo, a Emilio, la Navidad le ponía en modo protocolario, su misión era tener todo bien organizado y cumplir los plazos preceptivos que obliga la tradición. Comenzaba también la recapitulación de deseos para escribir la carta a los Reyes y eso le llevaba su tiempo.